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Deal with it - Padre Gabriel

Recordemos un clásico de Mundo Zombie 
A todos nos sorprendio como el Padre Gabriel dejo sus miedos y empezo a matar salvadores. 



Radio Mundo Zombie - primera emisión






¡Dale play!
¿Eres fan de The Walking Dead?, este es tu lugar, compártenos tu pasión… 
Mundo Zombie trae para ti nuestra nueva sección “RADIO”, donde podrás interactuar con los admins de la página y debatir todo lo relacionado al tema ZOMBIE, películas, series, videojuegos, cómics, etc…
¡Participa y diviértete!

PANDEMIA Z: SUPERVIVIENTES 006

Al fin fuera del recinto estaba Elsa, le tomó unos segundos a sus ojos adaptarse a la claridad de aquel día de verano, además su cerebro procesaba la información de lo que veía y reconocía como una ciudad inmersa en un calvario de destrucción y salvajismo, nunca estuvo en un campo de guerra pero lo que veía se asemejaba mucho a cómo debía ser. Pensaba que ahí había ocurrido una masacre “¿esto pasaba en todo la ciudad? ¿En todo el mundo?” Se preguntaba, pero sus meditaciones se vieron interrumpidas por un fuerte mareo que hizo que tambaleara unos pasos, retrocedió hasta una baranda de metal para discapacitados y sus tripas comenzaron a reclamar comida de inmediato, fue consciente de que no podía hablar pues su garganta estaba seca, hasta sus venas parecían contener arena en lugar de sangre. Entonces recordó el supermercado cerca de su trabajo, y pensó que hallaría comida, Elsa aun no sabía las nuevas reglas de este mundo: los lugares públicos ahora son centros de reunión de la muerte andante.
Decidida a saciar su hambre antes de morir, Elsa camino con mucho esfuerzo hacia el negocio, sus pasos eran cansados, si alguien la hubiese visto inmediatamente la hubiesen confundido con un espectro de carne y hueso de esos que salían en las películas antiguas de muertos vivientes, arrastrando sus pasos, sintiendo todo el peso de su demacrado cuerpo.
Mientras ella avanzaba gruñidos y más explosiones tardías ocurrían a lo lejos, la carnicería aun no terminaba, en los días que estuvo recluida en su lugar de trabajo el mundo fue devorado por millones de cuerpos sin vida que añoraban engullir carne viva, pero los humanos no perdieron la lucha de la noche a la mañana, muchos, al igual que ella, quedaron recluidos y comenzaban a salir en busca de suministros, los muertos los esperaban, rabiosos y deseosos los olían, los veían, los detectaban, los cazaban.
Mientras llegaba a su destino podía sentir el calor de las llamas de autos incendiados, el crujir del metal y otros elementos que eran retorcidos, lo más impactante fue ver gente dentro de estos vehículos, pasajeros que estaban envueltos por el fuego y que, incapaces de salir, extendían sus mórbidas garras a través de los espacio libres, aun se movían pese a que cualquier humano vivo no podría hacerlo, aquella imagen le secó la mente, al diablo la lógica, lo que había pasado en el mundo era simplemente irracional y absurdo, sin embargo ahí se encontraba ella, a mitad de avenida, en medio de una capital tragada por el infierno.
Al fin tiene el establecimiento delante de ella, las puertas habían sido violentadas y desperdicio de comida y otros elementos adornaban una entrada cubierta por cuerpos mutilados, vísceras que pintaban un macabro escenario como una alfombra roja retorcida y enferma, los vidrios atravesaban varios miembros y una camioneta se hallaba ladeada perdiendo aceite con un piloto atrapado y furioso, el hombre abría y cerraba la mandíbula con fuerza y sus brazos querían llegar al cuello de Elsa pero no podía liberarse, de la rabia que usaba para zafarse terminó golpeándose el rostro contra el timón y se abrió la piel de la frente, un líquido espeso comenzó a surcar la herida pero el sujeto seguía empecinado en atraparla.
La abogada estaba dentro del supermercado, otro escenario sacado de pesadillas, casi todo destruido, desordenado, sucio, gris y espeluznante, lo primero que vio en una de las cajas registradoras fue un empaque de cartón de jugos, fue por él y sin agitarlo lo destapó, bebió el contenido como si se tratase de ambrosía, sin respirar ni detenerse; arrojo el paquete una vez terminado, sus ojos se avisparon y siguió su búsqueda de suministros, muchos productos perecibles ya presentaban enjambres de alimañas como moscas y cucarachas así que ingresó más al recinto y vio con alegría los paquetes de galletas y otros alimentos manufacturados, se sentó de cuclillas y devoró lo que halló cerca, paquete por paquete los abría y comida sin descanso, atiborrando su estómago que no había percibido nada en días, su cuerpo sentía el choque de los nutrientes y le pedía paciencia para procesarlo todo pero las ansias de Elsa le impedían detenerse.
Al atragantarse con el alimento no pudo evitar expulsar un eructo y deslizó una sonrisa satisfactoria por haber sobrevivido, pero ese ruido se confundió después con el de unos pasos que veían detrás de ella.
Elsa giró la mirada pero lo único que llegó a ver fue la culata de una escopeta que atropelló su rostro y el dejo inconsciente.

Créditos: Pandemia Z

PANDEMIA Z: SUPERVIVIENTES 005

Samanta gruñía, su mandíbula ladeada deformaba el ruido final que sus rasgadas cuerdas vocales provocaban, sus dedos ahora gélidos y torcidos asemejaban ramas muertas que deseaban ceñirse al cuello de Elsa. El golpe había afectado algo en ella, no estaba claro que, pero su frenético comportamiento de salvaje ahora era más parecido a la de los zombies de las películas, lentos y torpes, sin embargo la abogada no podía bajar la guardia, pronto tendría más compañía.
La guillotina estaba más cerca del cadáver de Samanta que de la letrada, pero una Elsa presa de una potente adrenalina desarrolló un reflejo animal capaz de dar un movimiento certero alejándose de las garras y tomando el aparato. Lo retajo hacia sí misma y vio que la afilada hoja estaba curva, producto del golpe el material se había deformado pero la clavija que anclaba el filo a todo el artilugio se mantenía fuerte. Elsa maldijo todo lo que conocía en su cabeza cuando Samanta poco a poco acortó distancia y la abogada del susto dio dos pasos hacia atrás.
Presa de un impulso asesino blandió nuevamente el segador de papel y lo estrelló de lleno contra el rostro de Samanta, en esta oportunidad el tabique y el labio superior quedaron literalmente en carne viva, sangre negra espesa y hedionda salpicó la pared en una miríada putrefacta. Los ojos de la otrora mujer de limpieza se reventaron dejando escapar un gel orgánico, su gruñido fue apagado pero rabioso “muérete mierda” susurró Elsa cuando, usando ambas manos, llevó el aparato de arriba hacia abajo finiquitando el lado derecho de su adversaria, la cuenca orbital quedo expuesta y más sangre gelatinosa invadió el pequeño espacio de las fotocopias. Entonces el sujeto de la ventana hizo su aparición.
Samanta casi se hallaba fuera de combate pero ahora un nuevo espécimen se posa frente a la abogada, que pese a sus serias heridas tenía la fuerza y agilidad suficientes para derrotar a una angustiada Elsa, el sujeto mostró los dientes en señal de ataque y enfiló hacia el cuello de la joven.
Ella retrocede, el avanza, ella tropieza, el aplasta el cuerpo de Samanta, ella toma lo primero que encuentra, el resbala con la sangre derivada de la primera atacante, Elsa lanza lo primero que encontró: un paquete de hojas bond por millar, el sujeto recibe el golpe directo en la quijada termina de caer cuando Elsa se repone en dos pasos, el reanimado sigue en su intento pero vuelve a deslizarse en la sangre, Elsa se sube a la encimera y esquiva al atacante, este da la vuelta pero la abogada ya había tomado distancia, para cuando el sujeto se repone y corre tras su presa esta ya se encontraba cerrando la puerta.
El pobre pestillo no aguantó más de 4 golpes antes de ceder, pero la puerta no se abrió, en el ínterin de tirarla abajo Elsa tomó la silla más cercana y trabo el avance, eso le daría más tiempo ¿pero a donde iras Elsa? ¿Realmente quieres salir? Ella quería vivir, le importaba más huir del edificio que lo que vaya a encontrarse afuera.
Mientras bajaba las escaleras pensaba en llegar a su auto, conducir a casa y refugiarse bajo su cama mientras devoraba todo lo que su nevera contenía, no sabía la realidad ni magnitud del fin del mundo, no imaginaba que depararía el destino para su camino, ella solo avanzaba por instinto.
Sin calcular los peligros de escapar ni revisar atravesó las puertas de su trabajo hacia el exterior. Un mundo gris se abrió ante ella, huellas de lucha por todos lados, autos volcados, sangre en las calles, partes irreconocibles de lo que fueron seres vivos, columnas de humo kilométricas que contaminaban el cielo de verano, olor a muerte y desesperación, casquillos de balas, lunas rotas y como banda sonora: cientos de gemidos guturales e irreconocibles que se acercaban curiosos a lo lejos
¿Elsa estas lista para el fin del mundo?


PANDEMIA Z: SUPERVIVIENTES 004

¿Qué ocurre Elsa? ¿Aún no lo puedes creer? ¿Pensaste que tu mundo no podía caer, que tu vida sería estable? ¿Qué serias siempre independiente y feliz? Se siente mal este frio y esta hambre que ahora te invade, recogida en el pequeño espacio entre capas al que ahora llamas refugio, escapando de las voraces mandíbulas de 2 especímenes sacados del infierno ¿será que no puedes con este reto? ¿Optaras por rendirte y ser parte del ejército oscuro?
Los seres tambaleaban, luego de varias horas que actuar excitados buscando a su presa sin éxito, el hombre se detuvo cerca de su posición inicial y la mujer plantó posición a pocos metros de la puerta del cuarto de copias. Elsa se hallaba desfalleciendo por el hambre y la sed, su mirada era borrosa, sus labios se habían agrietado, su respirar era lento y difícil, sus ganas de vivir se estaban escapando. Debía pensar rápido en un plan pero su cerebro no funcionaba, luces chispeantes interrumpían su panorama, era su cuerpo dándole la alerta, necesitaba combustible y atención medica primaria, era una advertencia seria.
¿Qué día era Elsa? ¿Recuerdas cuánto tiempo pasó desde que tu mundo cambio? ¿Quieres saber los datos sobre cuánto tiempo aguanta el cuerpo humano sin agua ni comida? ¿Quieres saber si sobrevivirás a esto? Los dedos de la abogada tenían ligeros tics, eran parte de las reacciones naturales del cerebro cuando “cree” que está muriendo, los sistemas de su cuerpo comenzaban a fallar y su organismo priorizaba lo que era relevante, entonces ella, de a pocos, se iba de este mundo.
La ciencia es bastante acertada cuando de datos se tratan, aunque siempre está la opción “ahora le toca al paciente luchar” y con ello se refieren a que no puede cuantificar la voluntad de un ser humano por aferrarse a la vida, la fuerza que guarda entre dientes, la intensión que la frustración crea, el negarse a morir. Elsa se reincorporó, su físico estaba al límite pero ella ya casi no sentía dolor, se asomó al espacio por donde ingresó y vio los pies de Samanta, la idea era básica, brutal, salvaje: bajar hasta llegar a la mujer y golpearla con lo que fuese hasta “matarla”, no era en definitiva una estrategia gloriosa pero la mente de la abogada estaba partida y no lograba hilar correctamente los pensamientos, en su condición era lo mejor que podía hacer.
Su cuerpo se deslizó como si se tratarse de una serpiente que desciende de un árbol, primero sus piernas hasta que sus pies descalzos tocaron la máquina de fotocopias, luego su dorso correctamente formado, al bajar se remangó la ropa que llevaba y se hizo evidente el hambre que recorría bajo su piel, sus costillas se notaban como en un radiografía, por ultimo su cabeza y brazos, su mirada iba directamente a la presencia de Samanta que no había notado a su presa.
En el instante es que la abogada había terminado su descenso logró ver la guillotina a un lado de la mesa donde estaban los bloques de hojas en blanco “claro, la estúpida guillotina” pensó entonces su plan fue tomando forma, debía retirar la hoja filosa del artilugio y con ella violentar el cráneo de Samanta, Elsa no sabía aun que ese era el “punto débil” de estas bestias, para ella la definición exacta de “muerto viviente” aún no estaba clara, tampoco sabía si estaban muertos o solo eran “locos caníbales con heridas supurantes, crueles y sin capacidad para sentir dolor”, lo único de lo que estaba segura era que por lógica destruir el cerebro acababa con la mayoría de los seres vivos.
Entonces se dirigió hacia la guillotina, tantas veces vio en películas como algún accidentado héroe retiraba la hoja con un ligero movimiento, debía ser fácil entonces, sin embargo para Elsa la realidad termina siendo muy diferente a la ficción, la hoja estaba sujeta fuertemente por un perno al resto del aparato “la seguridad ante todo”, forcejeo una y otra vez con el mango tratando de zafarlo, a medida que jalaba más se frustraba y más ruido hacía.
Al fin logró desencajar todo el artilugio separándolo de la mesa, un: “¡hijo de puta!” se escapó desde sus cuarteados labios al fallar en su misión pero aquello solo complico su vida, Samanta escuchó la voz de su presa y reingresó al cuarto, vio a Elsa que apenas soportaba la maquina corta papeles, y soltó un gruñido salvaje y gélido, entonces Samanta arremetió contra Elsa y ella, comprimiendo todos sus esfínteres, lanzó un movimiento mal calculado que blandió toda la máquina y terminó empotrándola en el rostro de Samanta, dientes y carne se desprendieron mientras el cráneo de la chica de limpieza se quebrada contra la pared.
Elsa cae al suelo jadeando con las pocas fuerzas que le quedan, Samanta aún no está del todo fuera de combate pues da la apariencia de querer reincorporarse y el otro sujeto frente a la ventana nota el alboroto y encamina hacia la oficina.
Elsa ¿en serio pensabas que sería fácil vivir en este nuevo mundo?



PANDEMIA Z: SUPERVIVIENTES 003


La mañana era fría, el verano limeño solía engañar muchas veces de esta manera, la marea en las costas traía una niebla que confundía a los ciudadanos para luego dar paso a un sol abrazador. Para Elsa esta sensación entre frio y calor era reconfortante, era prueba de que aun podía sentir el ambiente, le daba la señal que necesitaba para saber que no era un sueño, que estaba viva.
No recordaba hace cuanto no probaba bocado, mucho menos algo de agua, su cuerpo había sufrido un shock tan fuerte que sus funciones vitales alteraron su ritmo y ello le permitió vivir un poco más, sin embargo la situación se hacía desesperante. Hace unas horas atrás se oyó un fuerte estruendo, una explosión, Elsa no tenía idea de que pudo haber sido pero logró atraer la atención de casi todos los cuerpos que permanecían de pie en el tercer piso de la oficina, de todos menos de uno que seguía perenne observando el horizonte, sus roídas prendas daban paso a una serie de profundos rasguños que revelaban carne mórbida y sangre oscura, su ligero tambalear y un carraspeo que emanaba de su garganta eran advertencia clara de que el reanimado seguía expectante a cualquier presa que encuentre.
Pero Elsa debía salir, confinada a aquel almacén terminaría muerta de hambre y entonces de nada hubiera servido soportar tanto tiempo, pero en aquella oficina no había nada letal con que defenderse. Aun así se deslizó hasta la puerta y la empujo lentamente, las bisagras no hacían ruido y ella tenía todos los músculos tensos, su mirada era fija en la nuca del reanimado que no había notado su presencia, sus ojos clavados en la carne de su objetivo daban la impresión de que dispararían alguna señal mental y le volarían los sesos “eso sería efectivo” pensó para sí misma mientras su esbelta figura terminaba de salir del almacén.
Elsa ponía demasiada atención en el objetivo que tenía delante, graso error, si bien la explosión movilizo a muchos no muertos, hubieron algunos que permanecieron en sus puestos de guardia, ese era el caso de Samanta la joven de limpieza que luego de levantarse, como cascara vacía, se quedó de pie a mitad de escalera entre los pisos, el cadáver de Samanta logró divisar a Elsa que se arrastraba entre los cubículos de la oficina alejándose del único cuerpo, que ella creía, había cerca. Las fauces de Samanta se abrieron y supuró un gel negro con un fuerte olor pútrido que se corrió por la comisura de sus labios, sus garras se retorcían de las ansias y sus ojos lechosos se mantenían firmes en la carne de Elsa. De un momento a otro Samanta desgarró un gruñido desde su rota garganta y enfiló sus apresurados pasos hacia su presa.
Elsa escuchó los agitados pasos desde su derecha, tornó la mirada y se encontró a punto de ser embestida por la furiosa Samanta, rápidamente se reincorporó y corrió hacia el otro extremo, ello despertó el interés del cadáver de la ventana que vio como la presa se escapaba y se unió a la cacería. Para la joven abogada ahora todo se trataba de agilidad, esquivaba muebles y artefactos caídos, saltaba sobre sillas arrumadas y evadía pilas de papeles, detrás de ella  los dos cadáveres la seguían con fiera persistencia, al final solo quedaba el cuarto de copias, la última puerta al final del pasillo, el fin del camino, a menos que Elsa supiera volar, no quedaba más ruta.
Ella ingresa al cuarto, cierra la puerta tras de sí y se encuentra con un reducido ambiente donde comulga una enorme fotocopiadora, unos estantes y gruesos bloques de papel bond A4, sin ventanas, sin salida, sin esperanza.

Los reanimados no demoran en derribar la puerta, el seguro terminó siendo un mal chiste para su nueva fuerza sobre humana, al ingresar rabiosos al ambiente se dan con la sorpresa de que no hay nadie, husmean y gruñen coléricos pero no dan con ningún trozo de carne vivo, enajenados por el hambre abandonan el cuarto de copias y siguen buscando. Elsa se asoma desde un agujero en el techo, trepó la pesada máquina, retiró uno de los bloques del techo falso y con sus últimas fuerzas subió por resguardo al claustrofóbico espacio. Elsa estaba a salvo, por ahora.

Créditos: Pandemia Z

PANDEMIA Z: SUPERVIVIENTES 002


La jefatura de edición se hallaba en la zona Oeste del edificio del canal, aquella mañana del domingo solo el asistente de producción Mateo Tejada se encontraba revisando cintas pasadas, el noticiero de la noche se disponía a hacer un recuento sobre los mejores goles ahora que andaban camino al mundial pero aquello tuvo que esperar.

El coloso de cemento y acero que refugiaba a uno de los canales más importantes de la televisión peruana se halla en una de las avenidas más transitadas de la capital: la Av. Arequipa, sus carriles que daban abasto a cientos de unidades de transporte que se vieron colapsadas cuando una marea de gente comenzó a irrumpir los caminos diezmando a todo lo que veían a su paso. Para Mateo el alboroto fue tal que obstaculizo su delicada labor, a regañadientes dejó su tarea pendiente para asomarse al ventanal y renegar por no tener paz y tranquilidad.

La primera escena que llegó a sus ojos fue la de una unidad de transporte publico subiéndose a la vereda e impactando contra 2 personas que fueron encontradas de espaldas hacia la calle, sus cuerpos se contorsionaron como si no tuviesen articulaciones y terminaron debajo de la unidad metálica que, no tranquila con el crimen cometido, intentó darse a la fuga evadiendo a otros transportes.

Mateo vio en este suceso cruel y violento la oportunidad de una noticia central, regresó sobre sus pasos a rauda velocidad para tomar una cámara del canal y mientras descendía las escaleras no llegaba a notar como el resto del personal iba en dirección contraria a él, algunos de ellos heridos o con rostros aturdidos de miedo, Mateo solo veía los escalones mientras pensaba en el titular o las preguntas que haría a los testigos, la toma de primer plano de los cuerpos, el morbo que desencadenaría, las subsecuentes aristas que podría desprender y sobre todo que al fin tendría una chance de dejar aquel puesto mediocre que lo tenía estancado y ascender a algo más importante.

Sin embargo cuando al fin se halló en el pórtico del canal su visión se llenó de horror al darse cuenta que el accidente era solo una pequeña pieza de un rompecabezas siniestro y depravado donde la abominación se mezclaba con el sadismo dejando una obra no apto para ningún alma. Frente a él había cientos de hombres y mujeres con furiosos rostros y heridas frescas que propinaban fuertes mordidas capaces de agrietar mentones, perforar brazos, abrir abdómenes y engullir pedazos enteros de carne humana. Mateo retrocedió, tenía la oportunidad de dejar la cámara y correr hacia la seguridad momentánea del edificio, pero en lugar de ello, paso la saliva con aspereza, parpadeo fuerte para limpiarse la vista y enfocó con el lente la primera toma que tuvo al frente.

El destino quiso que lo primero que entrara por la luna de la cámara sea la figura de un hombre de 40 años con ropa de agente de seguridad, el sujeto mostraba serias heridas en el rostro y cuello las cuales exponían carne y tendones, además sangraba a borbotones de un muñón que revelaba los huesos donde antes se hallaba la muñeca izquierda. El demente gruño como si se tratase de una bestia infernal, un sonido extraño casi gutural y enfiló una carrera hacia Mateo.

El prospecto de periodista vio que la escena era muy comprometedora y que su futuro como presentador de noticias se encontraba en peligro, con mayor temor retrocedió unos pasos más hasta que desistió de filmar, bajó la pesada cámara y giró su cuerpo para escapar de su perseguidor, sin embargo no contó con la presencia de otros sujetos en igual o peor estado que le habían cerrado el paso.

Mateo sintió como la sangre de su cuerpo lo abandonaba dejando su rostro frío y pálido, soltó la cámara y esta no se fracturó, por el contrario logró captar los precisos instantes en que el asistente era devorado sin piedad pese a sus reclamos, pese a sus llantos, pese a sus vanos esfuerzos.

Créditos: Pandemia Z

PANDEMIA Z: SUPERVIVIENTES 001



Elsa tenía la ropa sucia, los pies descalzos, la piel fría y el rostro pálido; durante los últimos tres días se recluyó en un pequeño almacén de viejos expedientes en el tercer piso del edificio donde trabajó como abogada conciliadora. Pasaba hambre y sed pero no se atrevía a salir, hace menos de 72 horas el mundo que conocía se tornó violento y depravado, ella no entendía, no lograba reaccionar al nuevo ecosistema.

El domingo por la mañana Elsa había salido de su casa vistiendo un buzo que dejaba muy bien a su figura de 1.72, de largo cabello negro y sonrisa radiante. Su intención era hacer una misión furtiva a su local de trabajo pues se había olvidado un expediente importante que debía terminar para el día siguiente. La atención de la joven letrada se concentraba en el tráfico, en maniobrar con presteza su Toyota Yaris que recién terminaba de pagar y mirar de reojo el celular para mantenerse al tanto de las novedades de las redes sociales. Cada vez que el vehículo se quedaba quieto ante el semáforo ella aprovechada en contestar algunos “estados” que ella consideraba interesantes.

Tenía amigos alrededor del mundo, muchos de ellos mencionaban noticias o comentaban sucesos extraños “están a fuera de mi casa” posteaba Sergi Lincoln, amigo de intercambio en la universidad, “¿Dónde está la policía, mi madre fue mordida?” reclamaba Hillary la novia del mejor amigo de Elsa, apareció el hashtag #zombierun en el estado de un colega en Kansas. Nuevamente la luz le indicaba continuar con su camino así que alejaba su atención de lo que pensó que eran estados delirantes o tendencia de alguna moda, y continuó hacia su centro de labores.

Elsa no recordaba cómo empezó todo para ella, mientras su cuerpo se mantenía estático entre los folders viejos y las cajas de cartón trataba de hacer memoria de cómo llegó a recluirse en aquel grisáceo y polvoriento lugar, su mente le proyectaba imágenes borrosas de un ser impactando la luna del conductor cuando estaba por estacionarse, otro flashback la enviaba al vestíbulo del local donde el guardia de seguridad intentaba razonar con un grupo de personas sangrantes y con férrea mirada, recuerda los gritos de la calle, los choques de autos, viene a su mente como una señora de unos 60 años llevaba gran parte de la piel del cuello colgando como hilachas de carne, ella se abalanzó sobre Elsa y, gracias a una rápida reacción, esquivó un zarpazo amenazante, pero las duras garras de la muerte se apoderaron de su calzado, recuerda que corrió sin sentido hasta el tercer piso y se asomó a la ventana. Su mente se pierde entre imágenes que le muestran una Lima que caía en el caos con torres de humo más altas que sus edificios, con gente corriendo sin sentido siendo arrollada por vehículos que huían a gran velocidad, incendios, accidentes y sangre, miríadas de líquido carmesí que teñían las bermas y pistas, salía expulsada de gargantas y brazos, de cualquier parte de carne expuesta que era alcanzada por seres cubiertos por la demencia que devoraban con instinto caníbal a sus congéneres.

En un intento por retomar algo de control tomó su celular e intentó llamar a emergencia pero la red estaba colapsada, se mordió los labios de impotencia y maldijo todo lo que conocía, se arañó la cabeza “quiero despertar” dijo en voz alta pero al ver que no funcionaba lo grito con más énfasis “¡quiero despertar!” y ahogó en su garganta un lamento de frustración.

“ahora recuerdo como llegue aquí” se dijo mientras trataba de reconocer las partes dormidas de su cuerpo “grite y ellos me escucharon” lanza un jadeo de cansancio y moviliza sus dedos un poco forzando a sus atrofiados músculos a seguir con el corso “grite y ellos llegaron…” y es así como su recuento la lleva a su momento actual dentro del almacén con el cuerpo entumecido y los sentidos apagados. La joven abogada eleva la mirada para revisar a través de la rendija de la puerta y ve 4 figuras tambaleantes posadas en medio de la oficina entre papeles desordenados y otros destrozos.


“aun no puedo salir” piensa para sí misma y recoge nuevamente sus pies.


Créditos: Pandemia Z 

¿Apocalipsis Zombie?... ¡No hay problema!

¿Ustedes que opinan?


Si esto realmente funciona, podría ser una opción para generar energía en casa durante un Apocalipsis Zombie

Fuente: Canal de YouTube Mundo Zombie 

El Virus Z


Este es el cuento que sucedió en la tierra una vez un científico estaba creando una fórmula para curar el cáncer estaba en china y cuando termino se tomó la fórmula para ver si hacia efecto al no creer le empezó a doler la cabeza  y tiraba todo lo que estaba en su alcance y se le empezó a poner verde la piel y los ojos se le salían, se convirtió en un zombi  empezó a contagiar  a todos en china. Contagiaron a la mayoría de la población de china, empezaron a sonar las alarmas y decían que se resguardaran.
                                  
Zombies se extendían cada vez más su población pusieron un muro enorme los zombies si oían ruido se alocaban y se subían a los helicópteros para irse a Francia, otros científicos estaban haciendo la cura contra el virus crearon a un perro con superpoderes más allá de la tecnología tenía el poder de visión láser  atravesaba muros, era inmortal.

Y tenía toda clase de poderes le metieron un chip para destruir a los zombis solamente cuando todo parecía perdido llegó el perro y empezó a matar a los zombis.

Cuando el perro había matado a todos los zombis, quedo muy agotado y se cayó, se desprogramo  y empezó a matar a muchos humanos, el perro era inmortal y nada podía matarlo.

Atrajeron al perro a una cueva subterránea pusieron 1000 toneladas de dinamita, la prendieron toda, hubo mucho humo, el perro salió muchísimo más enojado, hasta que una niña de 4 años empezó a acariciarlo y hasta que por fin el perro se calmó y ahora es parte de la familia de la niña de 4 años.


1era, aportación de un fan
 
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